La decisión del Gobierno peruano de implementar clases virtuales hasta el 14 de marzo en Lima y Callao, debido a un racionamiento de gas natural, genera preocupación en Unicef. La medida responde a una crisis energética causada por una fuga y deflagración en el yacimiento de Camisea, en el sur del país.
Unicef expresó que esta situación afecta directamente a niños, niñas y adolescentes, ya que muchas familias y escuelas no están preparadas para adaptarse a la educación remota. En su comunicado, la organización internacional señaló que la virtualidad puede perjudicar tanto el aprendizaje básico como la salud emocional de los estudiantes.
La entidad recomendó que las autoridades consideren la diversidad de contextos educativos y subrayó que, al igual que los hospitales, las escuelas deben ser consideradas servicios críticos en el plan de racionamiento.
Por su parte, el Ministerio de Educación confirmó la excepción para aquellas instituciones que no cuenten con los medios necesarios para la educación virtual, permitiendo que continúen con clases presenciales. Además, se anunció que el sector público en Lima y Callao adoptará el teletrabajo mientras dure esta emergencia.
El gremio empresarial Confiep manifestó que la crisis energética no debe generar más problemas en la educación ni en la producción del país. En tanto, el Consorcio de Centros Educativos Católicos destacó que muchas familias carecen de las condiciones tecnológicas para sostener la educación virtual.
El Gobierno peruano enfrenta la reparación del ducto afectado en Camisea, que ha provocado el racionamiento de gas por 14 días, afectando el suministro esencial para la capital.
Unicef confía en que la crisis se resuelva pronto para no afectar el inicio del año escolar presencial.
Información basada en reportes publicados por Gestión.
Fuente original








