El sistema público de salud en Estados Unidos enfrenta un golpe significativo debido a un esquema de fraude que involucra a Medicare y Medicaid. En las últimas semanas, las autoridades federales detectaron que un empresario vinculado a un laboratorio clínico presentó reclamaciones falsas por más de 46 millones de dólares. De esa suma, logró cobrar al menos 28 millones antes de ser descubierto y detenido mientras intentaba salir del país.
El modus operandi consistía en facturar pruebas médicas que nunca se realizaron, utilizando clínicas con poca o nula actividad real. Según el Departamento de Justicia, esta práctica forma parte de un problema mayor, donde redes criminales explotan las debilidades del sistema sanitario, utilizando identidades de pacientes y proveedores fraudulentos para reclamar pagos indebidos.
Expertos describen esta situación como una ‘fiebre del oro’ en la que las estructuras del sistema permiten obtener grandes sumas de dinero con relativa facilidad. Empresas y clínicas fraudulentas se registran como proveedoras autorizadas, facturando servicios inexistentes o inflados. Luego, el dinero se mueve a través de complejas redes de lavado.
Este caso no es aislado. Solo en los primeros meses de 2026, los esquemas de fraude detectados superan los 2,800 millones de dólares, lo que refleja un problema estructural derivado del alto volumen y complejidad de las transacciones en el sistema de salud estadounidense.
Esta situación afecta directamente a los contribuyentes y pone en riesgo la viabilidad de programas esenciales como Medicare y Medicaid, que buscan garantizar atención médica a millones de personas en el país.
Información basada en reportes publicados por Diario Libre. Fuente original








