La colaboración de Cuba con varios países de América Latina y el Caribe a través de sus brigadas médicas, una de las fuentes principales de ingresos para su gobierno, enfrenta un fuerte retroceso. En apenas mes y medio, cuatro naciones han decidido cancelar su participación en este programa emblemático, en un contexto donde Cuba sufre escasez de petróleo, frecuentes apagones y creciente malestar social.
El primer país en dar este paso fue Honduras a finales de enero. La administración de Nasry Asfura, respaldado por Estados Unidos, inició una investigación por supuestas irregularidades en el programa, incluyendo la presencia de personas que no eran profesionales de la salud. Poco después, la brigada médica cubana fue retirada del país.
Guatemala siguió una línea similar. El 10 de febrero, el gobierno de Bernardo Arévalo anunció que pondría fin de forma gradual a la cooperación con médicos cubanos, argumentando la necesidad de fortalecer el sistema sanitario nacional con personal local.
A inicios de marzo, Jamaica también suspendió el programa. La nación caribeña señaló que no logró un acuerdo satisfactorio con Cuba sobre los términos de la colaboración.
Estos movimientos reflejan un aislamiento creciente de Cuba en la región, justo cuando enfrenta importantes desafíos internos. La salida de estas brigadas médicas implica una reducción significativa de divisas para el gobierno cubano y limita la presencia internacional de su sistema sanitario.
Información basada en reportes publicados por CNN.








