En un contexto electoral con alta incertidumbre, donde casi el 40% de los votantes aún no define su preferencia, la economía peruana muestra señales positivas que llaman la atención. Según Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, la confianza empresarial y las expectativas de inversión se mantienen en niveles no vistos en casi una década. Esto ocurre a pesar de los riesgos geopolíticos que afectan los mercados globales.
El optimismo se refleja también en el comportamiento favorable de activos financieros locales, como las acciones y el sol peruano, que han resistido la volatilidad causada por conflictos internacionales recientes. Velandia destaca que el Perú podría beneficiarse de un entorno internacional favorable para impulsar su crecimiento.
Entre los factores que impulsan esta expectativa están los términos de intercambio, con precios del cobre proyectados en alza debido a la transición energética y la expansión de infraestructura para inteligencia artificial. El oro también mantiene una demanda sólida, sustentada por la incertidumbre geopolítica y la desconfianza en monedas tradicionales frente al endeudamiento global.
En contraste, se espera que los precios del petróleo bajen a mediano plazo conforme se moderen los conflictos internacionales. Esto es positivo para Perú, que actualmente exporta cerca de US$ 23,000 millones en oro y tiene importaciones netas de combustible por aproximadamente US$ 4,200 millones. Así, posibles incrementos en el precio del petróleo podrían verse compensados por los precios del oro.
En el ámbito interno, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), bajo la dirección de Julio Velarde, seguirá jugando un papel clave en mantener la estabilidad económica, controlando la inflación y limitando la volatilidad del tipo de cambio. La experiencia acumulada en años recientes ha fortalecido su capacidad para enfrentar choques económicos.
Un factor relevante en la confianza empresarial es la adaptabilidad adquirida tras años de alta incertidumbre política, con diez presidentes en la última década. Esto ha preparado a las empresas para operar en escenarios complejos. Además, aunque se prevé un Congreso bicameral fragmentado, existe la expectativa de que las condiciones políticas no empeoren, lo que aporta estabilidad.
En resumen, los indicadores económicos y la confianza del sector privado sugieren que Perú podría aprovechar los vientos favorables internacionales y locales para crecer en los próximos años. Sin embargo, será crucial que las condiciones políticas y económicas se mantengan estables para que este escenario positivo se materialice.
Información basada en reportes publicados por Gestión.








